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El desarrollo psíquico y físico de estos canes es muy lento y no termina antes de los tres años de edad. Muy a menudo los perros de un año orinan como los cachorros. Tienen una singular manera de jugar que representa un papel fundamental en su vida social.

 

En sus interminables juegos se cazan continuamente unos a otros, cambiando cada cierto tiempo los roles que adoptan. El esquema de estos juegos es siempre igual: uno de los perros huye mientras que el resto intenta atraparlo saltando y asiendo al perro perseguido por la cabeza. Parecen cachorros de león o de lobo en una de sus lecciones de caza. Jugando demuestran su increible velocidad y agilidad. A pesar de que estos juegos tienden a ser algo brutales, nunca llegan a ser agresivos. Sin embrago, las reglas de juego mencionadas, tan claras entre los alanos, no lo son en absoluto para otros perros que ante un ataque a la cabeza suelen reaccionar con agresividad o miedo. Ninguna de las dos es deseable ya que estimula al alano a apresar cada vez con más fuerza, lo que puede conducir a lastimar al adversario. Por eso hay que seleccionar bien a sus compañeros de juegos y buscarlos preferiblemente entre otros alanos.

El desarrollo del instinto de presa se puede observar desde la más temprana edad, cuando los cachorros amamantados se prenden mutuamente igual que a la madre. Es muy frecuente que las madres llegan a estar realmente agotadas a causa de estos angelitos rebeldes.

Los alanos son totalmente insensibles al dolor. De hecho, no son nada histéricos y nunca se quejan de una almohadilla rota, un corte o incluso heridas más profundas que se cosen muy a menudo al terminar la caza y sin anestesia.

Los futuros dueños de un alano tienen que ser conscientes de las aptitudes de estos perros, capaces de sorprender en cualquier campo de la vida. Siempre hay que procurar adelantarse a sus decisiones y movimientos porque si se proponen hacer algo, seguro que lo conseguirán. Esta regla resulta particularmente útil a la hora de preparar el sitio donde van a estar, porque son capaces de superar cualquier obstáculo y hacer cualquier cosa, por muy difíciles o improbables que sean.

Como ya hemos dicho, son muy equilibrados y no descargan de manera incontrolada su energía. Sin embrago, tanto los jóvenes como los adultos necesitan una porción sistemática y regular de ejercicio físico. No hace falta adiestrarlos de alguna forma especial porque se adaptan de manera intuitiva a nuestro modo de vivir. La atención que prestan al guía, su obediencia a la hora de seguir sus órdenes, las interminables ganas de trabajar con el hombre y su carácter pacífico, hacen del alano el arquetipo del perro. El carácter es el tesoro más grande de estos canes. Si la crianza actual lo desvirtúa, dando preferencia a los detalles de la estructura, esta raza dejará de existir.