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Los alanos despiertan el interés de los amantes de las razas de presa y de los aficionados a los deportes caninos de obediencia y agility. Mientras los primeros esperan que sean tan audaces y fuertes como los pitbuls, capaces de llevar horas agarrados de un neumático o arrastrar peso, los segundos se fijan en ellos atraídos por su inagotable energía y ganas de trabajar con el hombre, parecidas a las de los perros pastores belgas o australianos.


Sin embargo, unos y otros se confunden bastante pensando que el alano es un perro idóneo para los deportes de fuerza o agilidad. No es que le falten fuerzas o agilidad, todo lo contrario, pero nunca ha sido seleccionado para este tipo de trabajo, sobre todo en lo que se refiere a su carácter. Como ya hemos dicho, los alanos son una raza antigua, que se ha formado durante siglos luchando con jabalís, cazando ciervos, manejando al ganado vacuno y sobreviviendo a toda clase de dificultades relacionadas con la dura vida en el campo. El carácter de estos perros es el resultado de difíciles condiciones de vida y de trabajo. Hay que preguntarse qué carácter tiene que tener un animal que no teme a un adversario que lo supera varias veces en fuerza y peso, un perro de cuarenta kilos que se enfrenta a los toros de cuatrocientos kilos o a los jabalís de ciento cincuenta. Existen dos posibilidades : o es un perro loco, o tiene los nervios de acero. Los animales imprevisibles no son funcionales y todo lo que no lo sea se elimina en seguida en el campo, así que los alanos deben de tener ante todo el carácter de los más equilibrados. Los perros que trabajan en el campo no pueden ser vagos ni tener excesivas necesidades alimenticias. Los que viven al aire libre y trabajan en rehalas, pasan mucho tiempo atados con cadenas. Un perro hiperactivo no podría estar mucho tiempo en estas condiciones sin secuelas psicológicas. Al mismo tiempo, los alanos no pueden ser lentos ni poco vigorosos ya que esto les impediría perseguir al ganado en la montaña.

 



En efecto, son equilibrados y tranquilos, activos pero sin malgastar energía. Son un claro ejemplo de la selección natural en el campo, donde la comida escasea muy a menudo y donde solo sobreviven los más resistentes. Muy importante es también el hecho de que esta raza sea por definición muy social con sus congéneres. Los dueños de los pitbulls, dogos argentinos , bóxers u otras razas, saben que este rasgo de carácter es muy poco frecuente, y menos aún entre los molosos. La base de la buena convivencia de los alanos con otros perros es el tipo de trabajo que desarrollan a diario. Desde siempre los alanos han tenido que enfrentarse a tareas que superaban las posibilidades de un solo perro y han tenido por tanto que colaborar para llevarlas a cabo. ¿Qué utilidad tendrían los animales que en lugar de rendir juntos a un toro, empezaran a pelearse y matarse entre ellos? Este comportamiento patológico ha sido eliminado mediante una rigurosa selección hace varios años atrás. En efecto, los alanos no atentan contra la jerarquía establecida y, a pesar de algunos roces inevitables en una manada, nunca muestran signos de agresividad patológica. Se adaptan rápidamente al orden establecido y crean fuertes vínculos con los demás integrantes de la manada. En definitiva, son unos perros normales, nobles y afables, en ningún caso pendencieros o hiperactivos.


 

Alguien que quiere un perro agresivo o muy buen guardián no debería pensar en el alano. Estos perros son muy seguros de si mismos pero nunca agresivos, en consecuencia no son los más adecuados para desarrollar bien estas tareas. Por supuesto, se pueden entrenar para guarda pero esta no es la función a la que han sido destinados durante siglos. En cambio, los alanos tienen un fuerte instinto de protección que, unido al de presa, hace de ellos buenos perros de defensa.