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Enamorados y encantados por Airon, hicimos un viaje a España que dio como fruto nuevos contactos con los criadores de alano y un miembro más para nuestra familia, la encantadora Alfalfa del Pumarejo.


La personalidad de Alfalfa superó todas nuestras expectativas. A pesar de que su comportamiento al igual que su aspecto físico fueran tan distintos del de Airon, conquistó nuestros corazones en seguida.

 

Desde el principio, era extremadamente vigilante, segura de si misma y gallarda. A pesar de su joven edad, su valentía era sorprendente. Intentaba imitar en todo a los perros mayores. Con 5 meses de edad, tuvo su primer encuentro con un jabalí, un macho de 180 kilos, del cual salió sin un rasguño, imitando probablemente a los perros mayores a la hora de acercarse a él y de prender.


Alfalfa está madurando y cambiando físicamente con rapidez. Lleva un claro estigma del perro de toro. Su cuerpo robusto y musculoso, su amor por el sprint y su carácter gallardo hacen de ella un excelente guardián y perro de agarre en distancias cortas.

 


 

Su expresión muy típica se debe a la cabeza transmitida por su abuela Tora de la Cañada del Pinilli y su madre, Goya de los Tarantos. De su padre – Atilla de los Tarantos y su abuelo – Thyson de los Cuadrejones, ha heredado a su vez una constitución fuerte. Ambos tienen la masa muscular muy desarrollada que corresponde totalmente a la imagen del llamado buldog español.

                    Goya                                                                   Alfalfa 12 meses  

 

                    Tyson                                                         Atilla de los Tarantos


Por hoy, Alfalfa mide a la cruz 56 centímetros, el perímetro de la cabeza asciende a 56 centímetros y el del tórax a 75. Es un ejemplo de perro muy enérgico, hiperactivo, que actúa impulsivamente a menudo sin ser consciente de lo que está haciendo.

Sin embargo, con el tiempo, este rasgo de su personalidad va dejando cada vez mas espacio a la natural inteligencia de los alanos. En el caso de Alfalfa intentamos ser más pacientes y comprensivos de lo habitual porque las hembras se rigen más por los instintos que los machos, sobre todo en lo que al instinto de caza se refiere.

 

Su tenacidad y el fuerte instinto de presa se combinan con inagotables yacimientos de afecto para los humanos y la escasa necesidad de buscar comodidades de los alanos. Aunque prefiere las caricias a las chucherías, sin lugar a dudas es, como todos los alanos, un animal duro cuya carrera no se verá nunca afectada por una almohadilla herida, una uña rota o una contusión.