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Hasta finales del siglo XIX las descripciones de los alanos son frecuentes en la literatura dedicada a los perros de caza. Las encontramos junto a las descripciones de los sabuesos, podencos y otros integrantes típicos de las jaurías participantes en las monterías.

En aquella época empezaron a crearse en Europa las sociedades caninas y la definición de la raza tomó forma que conocemos hoy en día. Sin embargo, en España, las actuales razas de trabajo seguían manteniéndose entonces en forma de tipo, dado que lo que importaba realmente no era la belleza de los perros sino las cualidades psicofísicas acordes a un trabajo específico relacionado muy a menudo con el terreno en el que se desarrollaba y con el clima. Los aficionados a los perros sabían valorar las cualidades funcionales de estas razas de trabajo, lo que, entre otras cosas, prueba la importación de los llamados buldogs españoles a Inglaterra. La presencia de varios perros tipo alano y sus subtipos iba en contra de la recién creada taxonomía canina, imposibilitando que se les considere una raza. A pesar de todo, se conocen escritos sobre las importaciones de algunos perros, definidos con tantos detalles que no cabe duda de que se trata de alanos.

En el siglo XIX, las descripciones del perro de presa y del alano fueron, en gran parte, obra de los autores ingleses y franceses, lo que no sorprende teniendo en cuenta que, en esa época, estos canes constituían un punto de referencia para las razas francesas e inglesas tales como el dogo de Burdeos o el buldog inglés. Mientras los franceses e ingleses estaban buscando en España perros adecuados para el plan de cría de sus propias razas, los alanos iban desapareciendo del panorama nacional. La última descripción del perro tipo alano data del año 1930. Afortunadamente, antes de que la raza desapareciera, unos cuantos ejemplares fueron descritos minuciosamente e incluso algunos de ellos llegaron a ser fotografiados. Uno de los ejemplos mas destacables y mejor documentados sobre el uso del alano en la cría de buldog inglés,  proviene de Inglaterra y data del año 1873.

En aquellos años, la raza buldog inglés ya estaba consolidada y las peleas de perros con sus congéneres u otros animales reunían a un gran número de aficionados. No obstante, en opinión de varios criadores, el buldog estaba degenerando,  su tamaño disminuía y necesitaba el aporte  de  sangre nueva. Fue entonces cuando Mr.Adcock, uno de los criadores mas entregados a la raza, decidió ir a buscar a España buldogs grandes y valerosos. No hay que olvidar que en la « tierra de conejos », aparte de las clásicas corridas de toros eran igualmente populares las fiestas taurinas donde los toros luchaban entre ellos o con perros. De este viaje, Mr.Adcock trajo un perro llamado « Toro » que fue recibido y aclamado por unanimidad como un ejemplar extraordinario. La revista « The Field » lo describió de siguiente manera :

„ « Toro » es un perro grande y fuerte, de color castaño oscuro, atigrado, con el hocico negro, la piel de la cabeza suelta y formando pliegues, haciendo arrugas  mientras las orejas están levantadas. (…) El tórax es grande, no solo ancho sino también profundo, con las costillas arqueadas. Tiene el dorso fuerte, ligeramente descendiente desde la cruz hasta el lomo,  donde empieza a ascender hacia la grupa. La cola  en reposo está naturalmente caída. El perímetro craneal es de 56 centímetros ; el grosor del cuello, 48 centímetros; el ancho del tórax, 33 centímetros; la longitud del cuerpo, 76 centímetros; el perímetro del tórax 79 centímetros; la altura a la cruz, 56 centímetros ; su peso,  41 kilos. Aunque por su apariencia parece peligroso, Toro es extremadamente noble e inteligente, (...) Durante la pelea, prende conscientemente y a propósito la cabeza de su adversario, sin mostrar sensibilidad ninguna al dolor. Es más bien lento moviéndose, anda contoneándose y con la cabeza baja. »

Disponemos de pocas fotos de los canes llamados por los ingleses buldogs españoles. No obstante, a pesar de su escasez, permiten  apreciar las similitudes entre los perros de ayer y los alanos actuales tales como « Nerón »,  fotografiado en el año 1923,  y « Carpintero », recuperado en los años 90 con el comienzo de los trabajos de reconstrucción de la raza. Los actuales descendientes de los buldogs españoles – los buldogs americanos - tienen también un gran parecido con « Nerón ».

En los países centroeuropeos (Polonia entre ellos), el interés de los ingleses por los perros tipo alano dio como fruto la aparición de la palabra  « brytan » (britain)  en alusión a estos canes. Así se denominaba en Polonia, desde la edad media, a los perros de caza mayor. Hoy en día, este epíteto-sustantivo se emplea para caracterizar a los perros amastinados o de tipo presa. Cuando me presenté con nuestro Airon a las pruebas de perros de caza, un juez de la Federación Polaca de Caza me avisó que con este « brytan » no tenía nada que hacer allí. Como se puede ver, usó, sin darse cuenta, una de las palabras más adecuadas. En Polonia, las cacerías tradicionales a pie, con perros y armas blancas,  están prohibidas a causa del carácter « selectivo » de la caza.