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A parte de luchar en las guerras peninsulares contra los árabes, los perros alanos participaron en la conquista del Nuevo Mundo.

Cada una de las etapas de la conquista de América, con sus batallas y todos los demás acontecimientos, fueron minuciosamente descrita. Los monjes cronistas que acompañaban a las tropas relataban con muchos detalles el curso de los sucesos. Gracias a ellos, conocemos hoy la evolución de aquellas operaciones militares. El cronista Francisco López de Gomara relata que en la batalla más importante de las Antillas contra los indios liderados por Caonabo, el 24 de marzo de 1495, los españoles emplearon 200 soldados, 20 caballos y 20 perros. Pero los alanos no fueron solamente utilizados durante los primeros intentos de poblar el Nuevo Mundo, luchaban también al lado de los conquistadores en Venezuela, Perú, Argentina y Chile donde hicieron historia en la batalla de Arauco.

López de Gomara menciona una serie de combates en los que participaron los perros de presa. Pero lo que más nos interesa es su precisa descripción de los canes que aterrorizaban a los Indios.  «  Sus perros son grandes, tienen las orejas planas que ondulan, lenguas largas que cuelgan y pequeños ojos amarillos que hielan el alma. Son muy fuertes y musculosos, activos, andan jadeando con la lengua colgando, manto color jaguar. »  Esta descripción es muy acertada. Carlos Contreras en su trabajo « El perro en la conquista de las indias » explica que a los alanos nacidos en América no se les cortaba las orejas a causa del clima – para prevenir la infección- y a fin de mejorar la termorregulación.

Los alanos atemorizaban a los guerreros indígenas que nunca antes habían visto unos perros parecidos. No hay que olvidar que, antes de la Conquista, los indios no conocían para nada los caballos y sus perros eran pequeños y miedosos.

Los ejemplos de como reaccionaban los indígenas ante los perros se pueden encontrar entre los relatos de las batallas tales como la descripción hecha por el cronista Gomara en el año 1510. Durante el encuentro de Vasco Nuñez de Balboa con el caudillo Chapie, el gobernador fue obligado a luchar contra los indios que decidieron resistir viendo más reales que nunca las posibilidades de triunfar sobre las escasas tropas españolas. Balboa hizo soltar los perros que atacaron a los indios sin miedo y los empujaron a dirigirse hacia la línea de fuego. La combinación de alanos y caballería fue extremadamente eficaz y ante tal enemigo los indios no tenían más remedio que recular. Dado su aspecto y eficacia, los alanos fueron llamados por los Indios un « invento diabólico » del que huían en cuanto aparecía. Los perros que corrían delante de las formaciones españolas aterrorizaban a los indígenas con su « feroz y desalentadora mirada y su descomunal ladrido. »

Los perros eran un elemento fijo de las expediciones de los conquistadores y, como afirma Hernán Cortés, junto a cuatro caballeros, constituían grupos de reconocimiento y emboscadas.

El cronista Bartolomé Casas confirma el empleo permanente de los alanos contra los indios. La crueldad de estas guerras llegó a tal punto que los conquistadores alimentaban sus perros con los cuerpos de los indigenas masacrados creyendo que los perros mataban solo a los verdaderos pecadores, a la gente que se lo merecía por  ley divina. Aparte de participar en las batallas, los alanos ayudaban en las cacerías contribuyendo a completar las vituallas. Algunos perros llegaron a ser tan famosos que pasaron a la historia formando parte de los relatos de guerra donde se les menciona por su nombre. El gobernador Balboa honró así a Becerrillo, perro alano que se hizo recordar como guerrero a menudo más eficaz que los humanos. En las crónicas se describe su inteligencia innata, tan característica de los alanos. Becerrillo sabía distinguir un peligro real y usaba su fuerza solo en las situaciones que lo exigían, perdonándoles la vida a los indios rendidos. Murió en  combate, como un héroe. Balboa ofreció cincuenta monedas de oro al cuidador de su hijo llamado Leoncillo. Las crónicas subrayan las cualidades de estos perros que atacaban a los indígenas con la misma tenacidad que lo hacían cazando ciervos o jabalís. Amadis, otro perro igualmente capacitado, valiente e ingenioso, sabía esquivar las flechas y lanzas para atacar con bravura al enemigo. El conquistador Soto era dueño de un alano-lebrel llamado Bruto que murió al recibir cincuenta flechas en una batalla por la conquista de un  vado..

Alrededor del año 1700, al finalizar las luchas por el control del Nuevo Mundo, los alanos dejaron de desempeñar el papel de perros de combate y, acogidos por los conquistadores, volvieron a trabajar como perros de caza y de ganado. Cruzados con otras razas traídas a América, dieron comienzo a numerosas razas nuevas. Sin embargo, una parte de ellos se volvió salvaje causando problemas a los indios y a los blancos.

Recordando hoy los tiempos en los que los alanos eran empleados como perros de combate, no podemos olvidar que el bien y el mal provienen del hombre y que los perros no pueden ser objeto de calificación moral.