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Según los trabajos dedicados al alano, en la Europa de la temprana edad media ya existía  un tipo de perro llamado alano europeo. Era un perro grande y fuerte, destinado a la caza mayor.

Los inmensos e impenetrables bosques cuyos restos hoy en día podemos admirar en los enclaves de parques nacionales de Bialowieza y de Bosque de Bavaria, dominaban entonces el paisaje de la mayoría de los países europeos. Grandes bóvidos como el tur o bisonte europeo, ciervos, jabalís y osos fueron el principal objetivo de las cacerías. Los cazadores, equipados solamente con armas blancas, necesitaban unos ayudantes ágiles y valientes.

Este intrépido y peludo guardián de rebaños se volvió un impávido cazador, de pelo corto, capaz de acompañar los caballos al galope y de perseguir la caza. El alaunt tenía velocidad, fuerza y coraje. De su antepasado asiático heredó un cuerpo atlético, largas patas y una poderosa cabeza. Era un perro polivalente. 

Su reconstrucción actual, llamada new british alaunt, se basa fundamentalmente en las aptitudes psíquicas del alaunt. Por eso los ingleses están criando esta raza aprovechando el genotipo del greyhound, bullterier y bullmastif, considerados los más perfectos y puros genéticamente en lo que a su función se refiere.

Moviéndose por Europa, los pueblos  alanos  pasaron por el territorio de la Polonia actual, atravesaron Alemania y el rió Rin para finalmente cruzar Francia y emprender el camino hacia la Península Ibérica. En cada lugar en el que estuvieron dejaron vestigios de su presencia, entre otros los perros descendientes de los que habían traído del Oriente. Durante diez siglos más, Europa Central fue famosa por sus bosques repletos de osos y tures No sorprende por ello que para cazar estos animales se crease un tipo especializado de perro proveniente del alaunt – bullenbeisser, que dio comienzo a la creación de una serie de razas. 

 

Después de haber entrado en la Península Ibérica, una parte del pueblo alano decidió quedarse allí, mientras la otra siguió su camino, alcanzando África. Los que se detuvieron en la península, llegaron a los terrenos agrícolas con una rica tradición de pastoreo. La ganadería era un pilar fundamental de la economía de entonces. Se cree que, a su llegada a España, donde más se propagaron los perros alanos fue en las regiones ricas en ganado y tradición de caza mayor – Andalucía, Extremadura y Castilla.

En varios escritos provenientes de la temprana edad media, aproximadamente 300 años después de que los alanos hubieran abandonado sus tierras de origen  iniciando la conquista del Occidente, se pueden encontrar informaciones sobre el alaunt que, dadas sus nuevas funciones, había evolucionado en tipos diferentes.

El conde Gastón Fébus los describe en su libro dedicado a la caza (« El libro de caza ») mencionando tres tipos principales: alano de la nobleza- alano noble-, alano de los carniceros – alano de carnicero- , y el alano cazador llamado lebrel. Martínez del Espinar hace una clasificación parecida en su libro « Arte de Montería y Ballestería » publicado en el siglo XVII.

Estas informaciones conciernen a los perros relacionados con los poblados  de los  bajos Pirineos, de los cuales los más importantes eran Tolosa y Burdeos. En las ciudades mencionadas había múltiples carnicerías a las que llegaba el ganado vacuno proveniente de los pastos  de montaña. Estos perros pesados, de cabeza grande, capaces de sujetar animales sacudidos o someter toros enfurecidos,  ayudaban en el manejo y la matanza del ganado mayor.  Eran más pequeños que el alaunt primitivo, más atléticos,  y preferiblemente prognatas porque eso aumentaba la fuerza de agarre y facilitaba la respiración, disminuyendo al mismo tiempo los riesgos de fracturas de huesos del vacuno conducido o de mordeduras graves. La intervención de los alanos terminaba por lo común en heridas leves.