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Desde sus orígenes, los alanos estuvieron íntimamente ligados a la caza. Cazando trabajan de la misma manera que lo hacen en los pastos : tienen que encontrar a su presa, perseguirla y atraparla, manteniéndola agarrada hasta la llegada del cazador. Durante la caza, así como durante la persecución del ganado de montaña, se manifiestan todas las cualidades de estos perros : la resistencia, la velocidad, la tenacidad y agilidad a la hora de atacar, la capacidad de trabajar en jauría con otros perros del mismo sexo y la capacidad de mantener el contacto con el guía incluso en los excitantes momentos de lucha.

Cuando cazan, los alanos señalan muy a menudo ladrando el momento de encontrar la presa. Algunos perros ladran también durante la persecución. Esta cualidad es muy útil para el cazador que, oyendo los ladridos, puede llegar más fácilmente a los perros. Entre varios tipos de caza mayor, la ronda es la variedad más clásica, practicada de noche, a pie o a caballo y con perros de presa. Exige valentía y confianza no solo de los hombres sino sobre todo de los perros. La seguridad del cazador y de los perros depende de su valentía, de la confianza mutua y de la capacidad de reaccionar ante las situaciones en las que la vida de uno de ellos corre peligro.

El cazador que va andando o a caballo está equipado solamente con un cuchillo. Los perros, después de haber agarrado a la presa, la inmovilizan (hoy en día el principal objeto de las cacerías con alanos es el jabali) para que el cazador pueda acercarse y matarla clavándole el cuchillo en el corazón.

 

Algunos cazadores usan los alanos para cazar otros animales como por ejemplo el tejón o el ciervo. Para cazar ciervos los alanos colaboran en jaurías con podencos que los persiguen y acorralan facilitando a los alanos el agarre. En una jauría, los perros más valientes y experimentados juegan un papel fundamental. Son ellos los primeros que  prenden al animal perseguido animando así al resto de la jauría a hacer lo mismo. Los perros con más passión por el agarre son particularmente valiosos para la cría.